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Un encuentro posible

9/11/2013.  >> Leer en Parataxis 

 El encuentro tuvo lugar en París, en 1937. Se citaron en un café de la rue Gabrielle, muy cerca de donde estuvo instalado uno de los cañones que los milicianos de la Guardia Nacional, inconformes con la claudicación del gobierno de Thiers, habían reivindicado como propiedad de la Comuna de París y que habían desplazado antes de la entrada del ejército prusiano, victorioso, el 1 de marzo de 1871. Antonin Artaud había regresado el año anterior de México, fuertemente marcado por su experiencia de la magia y de los ritos tarahumaras. Bertolt Brecht llevaba ya cuatro años en el exilio, en constante tránsito de Dinamarca a Nueva York y París. Artaud conocía a Brecht, porque había interpretado el papel de aprendiz de mendigo en la versión cinematográfica de Die Dreigroschenoper, dirigida por Pabst en 1930. A Brecht le habían llegado noticias del visionario actor y editor de La révolution surrealiste, pero no había leído sus textos. Fue Slatan Dudow quien puso a Ruth Berlau, que asistía con Brecht al Congreso de Escritores Antifascistas, sobre la pista del malogrado actor.

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Picasso. Cabeza de mujer llorando (1937). MNCARS